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LA PAUSA SAGRADA



Surgiendo como respuesta a una íntima llamada, nuestra hermosa humanidad ha sido invitada a una pausa sagrada. Aunque nuestras pequeñas mentes se rebelen creyéndose por momentos víctimas de algo que viene a amenazarlas, en lo profundo de nuestro ser, si nos damos la oportunidad de mirar en silencio, encontraremos que esa profunda demanda brota de nuestros adentros.


Necesitábamos una pausa.


Hace años que estoy en contacto muy directo con el sufrimiento humano y una de las grandes dificultades con que nos encontramos es la tremenda resistencia a detenernos, ni siquiera un momento. El ritmo acelerado de nuestras mentes y nuestros cuerpos se ha cronificado tanto que, aunque comprendemos perfectamente la necesidad de parar, de detener esta frenética carrera sin sentido en busca de otra cosa y encontrar el silencio, no sabemos hacerlo.


“No puedo parar”- nos decimos constantemente- y nos lo creemos.


La vida, madre entrañable que nos lleva en su seno, ha dejado a sus hijos en casa por un tiempo. No hay más alternativa cuando no hemos sabido ni podido escuchar su voz en nuestro pecho, hablándonos a través del sufrimiento que cada día arrastramos, de la ansiedad que agita nuestros cuerpos, del dolor que albergamos bajo el entumecimiento que a veces padecemos.


Ahora toca obedecer. Nuestras febriles urgencias van cediendo. Nuestro alocado latido va disminuyendo de ritmo. Descansemos, amigos, aceptemos la invitación profunda de nuestras entrañas, soltemos el aliento. Vaciémonos de todo lo que sabemos, de todo lo que creemos, aceptemos ser atraídos por el abrazo de esta madre vida que nos sigue sosteniendo amorosa en silencio. Cedamos, entreguémonos confiados, en medio de este revuelo al llamado silencioso que nos late por dentro. Sólo así quizás descubramos que hay otra forma de ver todo esto. Quizás, sintiéndonos sostenidos, se active en nosotros la mirada del amor que nos lleva en su seno.


¿Amor? ¿Cómo puede ser eso? Mira esto, y esto, y esto… dice la mente encogida, apresurándose a exponer sus datos, a enumerar peligros y pérdidas, a anunciar tremendos sucesos.


No, no es ella la que va a mostrarnos el amor. Esa mente ruidosa, hija del miedo, no sabe de eso. Se alimenta de datos, de informativos, de viajes al futuro imaginario que trata de anticipar, no podemos pedirle más. El amor no se encuentra ahí, en esos escenarios inciertos. Es lo más real que existe, lo más íntimo, lo más cierto.


¡Una pausa, por favor!- surge desde el pecho… ¡me ahogo! No necesito más datos, ni alimentar más temores. Vivo en este momento. Atiéndeme, no te vayas tan lejos...


La pausa que se nos ofrece en lo externo (quedarnos recluidos, aquietar nuestros movimientos, crear espacios entre nosotros…) es el reflejo de esa pausa sagrada a la que, se nos invita también desde dentro: venir aquí, descubrir el presente, el único lugar verdadero.


Si aceptamos detenernos, podemos sentir ese ahogo al respirar, ese malestar, esa ansiedad o miedo, sí. Sólo eso es necesario: hacernos sensibles y amorosos a nuestro sufrimiento, a éste que nos es tan accesible, tan íntimo, tan cierto. Atendámoslo, por Dios, abracémonos por dentro, quedémonos con esa criatura que se agita en el vientre o en el pecho buscando unos brazos abiertos. No son informativos lo que necesita, seguramente, sino la calidez del aliento, nuestra delicada presencia, nuestro corazón dispuesto.


Cada vez que nos ofrecemos una pausa, un instante para sentir, para permitirnos el silencio, contemplando nuestro paisaje interno con amor, estamos decidiendo algo grandioso, estamos tomando la decisión más valiente y real que un ser humano puede tomar: volver a la vida, esa que abandonamos mentalmente hace tanto tiempo. No separarnos, recuperar la unidad, AMAR.


Aceptemos la invitación de esa pausa sagrada, la entrañable medicina del alma. Y al detenernos, preguntémonos, en cualquier momento, en cualquier situación: ¿Qué quiero alimentar, el amor o el miedo?



PROPUESTAS

La MEDITACIONES que puedes encontrar en esta página o en mi canal de youtube quizás puedan acompañarte en esta aventura de detenernos, confiar y amar.

https://www.doragil.com/meditaciones

https://www.youtube.com/playlist?list=PLMhPB-xiLFVDiIQB3cK2qshMGSUUPpTHp

También algunas charlas como:

"Comprendiendo la ansiedad". Consta de dos partes.

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© 2020 Dora Gil

© Fotos Fran Carmona