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ENCENDER LA LUZ




Navidad... vuelta al hogar, encuentros, luces que se encienden, regalos...


Estamos tan familiarizados con este juego anual que, con frecuencia, nos perdemos en la superficie de estas experiencias tan llamativas. Al invertir en ellas tanta atención, quizás se nos pasa por alto la realidad esencial a la que, a través de esas experiencias, somos invitados. Lo que nos atrae o nos cautiva en el mundo de la apariencia es una puerta extraordinaria para ello. ¿La abrimos?


Nuestro verdadero hogar es este instante, este espacio del que solemos fugarnos generando expectativas de algo mejor en el futuro o lamentando un pasado que no existe. Este espacio en el que vivimos inmersos, esta consciencia que somos, no es valorado por el ego, hipnotizado por la búsqueda de algo mejor, más brillante o interesante.


Estas personas, estos objetos, estos sonidos, estas sensaciones, emociones y pensamientos, estas experiencias vivas que nos ocupan, no parecen merecer la pena por su aspecto, no son bien recibidas y quizás, simplemente, les deneguemos la entrada. ¿Has escuchado hablar de una pareja, esperando un hijo y buscando refugio para pasar la noche? Su aspecto no debía ser muy espectacular tampoco... y, quizás por ello, nadie estaba dispuesto a acogerlos.


Pues bien, acoger nuestra experiencia presente tiene mucho que ver, para mí, con eso: dejar espacio, dar cabida a lo que normalmente la mente desprecia. Y dejar que la luz del la consciencia se encienda ahí dentro. Atrevernos a iluminar lo que normalmente dejamos de lado o recluido en las catacumbas de nuestra psique.


¡Que se haga la luz!

¡Que ella ilumine los espacios sombríos que la mente rechaza y desatiende!


Navidad no es sólo una época del año, es una invitación constante y silenciosa de la vida a la intimidad, a frecuentar nuestro espacio interior, a iluminar sus sombras, a llenar de consciencia y amor lo desatendido y despreciado.


Es un momento de encontrarnos, sí, de reunirnos. Pero... ¿qué tal encontrarnos primero con nuestra propia vida, esa que siempre está aquí pidiendo ser admitida y sentida? Se nos invita a descubrir así el verdadero regalo, el verdadero "presente" que nos fue otorgado desde siempre y que quedó olvidado: el amor que somos, la luz que es nuestra esencia, una con todo. Las temidas sombras, al ser aceptadas, revelan su íntima realidad: pura inocencia, la del niño que nace en el seno de una aparente oscuridad que rechazábamos. El amor revela el amor y una nueva vida amanece.


Cuando aceptamos ahondar en nuestras raíces, en las ramas del árbol de nuestra vida se encienden las luces de la verdadera claridad y nos descubrimos cargados de regalos que se ofrecen espontáneamente a la vida. Eso somos, un regalo de la vida y para la vida.











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2 תגובות


Jordi Costa Domenech
Jordi Costa Domenech
05 בינו׳ 2020

llum ¡! , luz en estos días avanzas camino dando pasos hacia lo oscuro

oscuridad matriz portadora de vida preñada de principio y fin

Que eres luz ! ? porque nos atraes ? queremos unirnos a Ti

La fuerza Oscura se embriaga de Ti saboreando tus destellos encantadores

papa Inti Sol solo sol solo quiero estar en Ti - me atraes con tu flujo rubor iridiscente

hacia la brasa preñada de oscuridad ... fuerza oscura que res donde estas ?

Aquí ahora Esta Navidad


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Montserrat Montano Pascual
Montserrat Montano Pascual
25 בדצמ׳ 2019

Todo verdadero encuentro empieza en nosotros mismos. Cada vez entiendo más el por qué de la íntima alegría que siempre me han producido las luces de estas fechas, ellas convocan el recuerdo de mi propia luz, que con el tiempo voy aprendiendo a modular. Ahora, en el solsticio, en Navidad, en algunas de mis meditaciones, soy un eslabón de una guirnalda de luz. Soy una luz. Feliz, plena Navidad.

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