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  • Dora Gil

PERDERME O ENCONTRARME



En presencia de cualquier circunstancia que aparece en mi vida (acontecimiento, situación, relación, estado emocional, pensamiento...), tengo siempre dos opciones: encontrarme a mí misma o perderme en ella.

Si abordo “eso” desde la perspectiva de mi pequeño yo, me enfocaré en ello esperando, temiendo o proyectando algo, y entonces me perderé, al darle a ese objeto un poder que no tiene.

Si lo abordo desde el SER, “eso” se convierte en una oportunidad única de reconocerme como espacio, consciencia que ilumina lo que aparece. Me permito descansar sin necesidad de hacer nada.

Entonces puedo observar profundamente los movimientos del pequeño yo con el que me confundo, darme cuenta de todos los obstáculos que me separan de mi felicidad: juicios y proyecciones, expectativas y temores. Ellos me traen directamente a mí, la consciencia que los observa. Eso es todo.

Todas las cosas de mi vida me están siendo ofrecidas para que yo elija una de estas opciones: perderme en ellas o encontrarme a través de ellas.

¿Cómo se concreta esto?

Mi estado emocional me lo indica. Si estoy alterada ante cualquier circunstancia es porque me estoy acercando a ella desde mi consciencia limitada de persona. Sin duda, estoy buscando o temiendo algo que esa circunstancia pueda provocar en mí, es decir, estoy contemplándola desde mis proyecciones, expectativas o temores. Me estoy perdiendo a mí misma al darle un poder del que carece. Me estoy posicionando en un lugar que no es el mío. Por eso sufro.

Si ante él me recuerdo la otra posibilidad, vivir desde el corazón de la existencia, esa circunstancia (objeto, persona, situación) pasa a ocupar su verdadero lugar. Le doy espacio al identificarme con la pura consciencia espaciosa que soy.

Desde ahí, bajo la luz del AHORA, puedo vivir intensamente todo lo que aparece, comprenderlo y descubrir el regalo que encierra para mí esa situación: revelarme mi verdadera naturaleza.


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