INFIDELIDAD

¡Cuánto sufrimiento surge de creer que alguien nos es infiel!

Una y otra vez me doy cuenta de que esa experiencia tan temida simplemente toca algo mucho más delicado, íntimo y profundo de lo que no solemos ser conscientes. Hablo de la infidelidad que vivimos cuando nos alejamos mentalmente de la vida presente, del contacto fundamental con nuestro ser.

¿Cómo sucede esto? Muy simple. Cuando nuestro foco se va de la realidad que estamos viviendo y se pierde en esas corrientes mentales que la juzgan, la desprecian, la comparan o, simplemente la ignoran. Esta infidelidad se da constantemente y, con frecuencia, se nos pasa por alto. Si tan solo nos detuviésemos a sentir el vacío, el desarraigo, la ansiedad que se expresa en nuestro espacio interno por este abandono, quizás se abriría una puerta a la claridad. Quizás nos daríamos cuenta de dónde surge tanto malestar incomprendido: nos hemos sido infieles. Sí, infieles a la vida que se nos ha encomendado.

Nuestra mente, diseñada para amar la vida presente, apreciarla y ofrecerla, la ha despreciado buscando otras vidas que considera más interesantes, más especiales o más dignas de atención. Buscando en relaciones la fidelidad que nosotros mismos no nos ofrecemos. Es un camino trabajoso y doloroso, pues no es natural pedir al mundo, a otros seres que nos sean fieles cuando nosotros mismos nos abandonamos.

Con cuánta frecuencia escucho: “Me ha traicionado”… ¡Cuánto malestar creer que la traición viene de fuera! Es posible que alguien no haya cumplido con las expectativas que habíamos puesto en la relación, que nos sintamos decepcionados porque ha preferido vivir eso con otra persona olvidándose de nosotros…

Pero… ¿y si en vez de depositar tantas esperanzas en que una relación nos hiciera felices hubiéramos puesto esa intención en descubrir la felicidad dentro de nosotros? ¿Cómo? Aprendiendo a mantener el contacto, la sintonía con la vida que nos vive, entregándonos a ella, siendo la consciencia que la aprecia y la acompaña, escuchándola con amor, aceptándola de todo corazón, siguiendo la guía del espíritu que nos anima y nos sostiene a cada momento para expresarse a través nuestro.

Si esta conexión no está viva, nos falta lo esencial y entonces buscamos sustitutos de esa plenitud en un mundo que no puede ofrecernos nada realmente valioso. Esta es la traición básica. De ella se deriva un modo de vivir enfocado en la mente automática, buscadora de gratificación, temerosa de perder lo que cree tener… alejada de nuestro ser.

Perdidos de nosotros mismos, es normal que cualquier cambio en nuestras relaciones, en las que habíamos depositado tanta esperanza, los vivamos con dramatismo, sufriendo y señalando la infidelidad externa como causa. No nos damos cuenta de que la traición interna es la que ha generado la herida que esas experiencias de infidelidad relacional solo tocan.

Cada vez que, olvidándonos de nuestra conexión esencial, invertimos energía en buscar algo o alguien que la sustituya; cada vez que nuestra mente se aparta de este instante buscando algo mejor en el siguiente; cada vez que pretendemos arreglar mentalmente la realidad evadiéndonos de su vivencia presente; cuando priorizamos las expectativas de otros sobre los anhelos profundos de nuestra alma… se da infidelidad. Y eso duele, aunque no somos conscientes de ello hasta que en una relación, alguien nos refleja, con su alejamiento, lo que estamos experimentando desde siempre sin saberlo.

1 comentario en “INFIDELIDAD”

  1. Hola ! El conformarse la aceptación requieren madurez y para eso tiene que haber experiencia u ésa se da por los cambios diferente en diferentes relaciones .
    Habría que saber otra fórmula de esta Vida conciencia: quien actúa es la conciencia que es, así como somos y lo hace siempre lo mejor posible según circunstancias. Globalmente hay una relación de la consciencia social cultural según su nivel global habido que influye en toda relación particular y, también nicebersa .
    Por lo tanto cada acción es la mejor posible en relación y casi dependiendo de la consciencia global social. Naturalmente puede mejorar esa consciencia social en relación con el despertar de cada cual.

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Dora Gil
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