¿Hacer el amor?

El amor no tiene nada que ver con el hacer o no hacer.

No se refiere a actos, aunque pueda expresarse cuando actuamos.

No tiene que ver con gestos,

aunque pueda manifestarse a través de ellos.

No exige grandes muestras de abnegación o altruismo,

aunque pueda también acompañarlas.

No necesita de la presencia de otros,

como destinatarios de un amor bien trabajado y depurado.

No demanda planes o propósitos de enmienda estudiados

de cara a convertirnos en personas amorosas.

El amor no tiene que ver con el mundo de la forma,

el mundo que vemos.

No espera resultados ni se centra en lo visible.

El amor no puede surgir del nivel de consciencia habitual

en el que se mueve el pequeño yo.

Éste no puede amar.

El verdadero amor proviene

de la dimensión más profunda de nuestro ser.

Es el estado de consciencia natural,

que todo lo permite, abraza y sostiene.

Es lo que somos.

El amor no se hace,

el amor es.

DEL HACER AL SER.

Capítulo 6: “Amor, la fuente olvidada”

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Dora Gil
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