Buscar
  • Dora Gil

SIEMPRE ESTUVISTE AQUÍ

Actualizado: 26 de ago de 2019


Ya no.

Ya no puedo emprender más aventuras por mi cuenta,

encaminadas a superar una supuesta insuficiencia.

Quizás ya no es posible.


Sosteniendo esta cansina historia de intentos fallidos,

sólo vives Tú,

espacio cálido y acogedor en el que descanso,

mientras las antiguas estructuras que erigí en tu seno se tambalean.

En tu transparencia ilimitada que abraza mi cansancio,

se desintegran ahora las viejas edificaciones que ya no son mi hogar.

¿Dónde están aquellos sólidos muros que parecían separarme del inmenso espacio?


El aire corre ahora entre las viejas columnas

que también se tambalean, resquebrajándose.

El aire, silencioso, siempre estuvo aquí.

Eras siempre Tú, sosteniendo con tu aliento mi experiencia,

con la que quise forjarme esa sólida identidad que se derrumba.

Hoy se desmoronan, agotados, los vanos intentos de separarme,

recluyéndome en un refugio tan cerrado.


Siempre estuviste aquí,

sosteniendo mis disfraces, mis metas, mi frágil identidad.

Siempre fuiste la sustancia

que alentó mis movimientos

esos que me adjudiqué como logros personales.

Siempre has estado respirándome, nutriéndome, recorriéndome por dentro,

filtrándote sonriente entre mis muros, que parecían poderte contener.

Siempre fuiste el amoroso pecho,

disponible para absorber

el esfuerzo angustioso con el que me confundí.


Eres tú, el inmenso espacio que siempre me sostuvo,

el único del que no puedo dudar,

en el que hoy descanso aliviada:

mi transparencia esencial.

Hoy, mientras todo va cayendo,

Tú permaneces

envolviendo en tus brazos infinitos

el sueño del olvido

en el que me perdí

para hallarme de nuevo,

siempre Aquí.


Qué hermoso descubrir que

éste fue siempre

mi inmenso Hogar

mi verdadero templo,

mi profunda identidad.








242 vistas

© 2020 Dora Gil

© Fotos Fran Carmona