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  • Dora Gil

GRATITUD




Agradecer, desde la perspectiva limitada del pequeño yo con el que nos solemos confundir, es un bonito gesto que tiene lugar cuando recibimos algo que apreciamos, cuando experimentamos algo que nos gusta o nos gratifica de algún modo. Y está muy bien, es un hermoso sentimiento que nos gusta cultivar y nos ensancha por dentro.


Desde nuestra naturaleza esencial, sin embargo, agradecer es un movimiento más profundo que surge para abrazarlo todo, absolutamente todo. Pero... ¿qué sentido tendría agradecer lo que parece perturbarnos, lo que nos duele o nos incomoda? - diría el pequeño yo, adicto a la búsqueda compulsiva de bienestar y al rechazo inmediato de cualquier cosa que pueda amenazarlo -.


Desde su perspectiva, ninguno.


Sin embargo, a medida que vamos familiarizándonos con nuestra naturaleza profunda, nos damos cuenta que cada experiencia que acontece, cada percepción, sensación, emoción, pensamiento o situación que surge en el presente, tiene el don de recordarnos la amplitud que es nuestro Hogar.


Vamos observando que aferrarnos a lo que sucede, juzgándolo, intentando mejorarlo o cambiarlo para que por fin nos satisfaga, nos encoge por dentro, al reducir nuestra perspectiva a algo muy limitado: un simple fenómeno que va y viene. Al hacer depender nuestra estabilidad de algo tan inconsistente como es una experiencia, nos alejamos de lo que somos.


En cambio, cuando nos permitimos descansar como el océano vivo de la conciencia, mientras las olas de experiencia se mueven, reconocemos nuestra verdadera esencia, amplitud sin forma, que todo lo abraza sin necesitar que las formas cambien. Cuando nos dejamos atravesar por toda experiencia, fundiéndonos con ella, recuperamos la perspectiva olvidada.


Descubrimos que permitir que todo sea ahora mismo exactamente tal y comos está siendo nos revela nuestro verdadero poder. Las olas, al ser acogidas y experimentadas, nos devuelven al reconocimiento de nuestra naturaleza oceánica.


¿Cómo no sentir agradecimiento, por tanto, ante todo lo que se presenta, sea cual sea su apariencia, si sabemos que todo está aquí con el hermoso potencial de descubrir qué somos?


Gracias por estar aquí, sentimiento; gracias por moverte en mí, pensamiento; gracias porque puedo contemplarte y sentir mi profunda intimidad contigo, sensación... Gracias a la oleada de resistencia que se levanta ante esta gratitud, gracias... Gracias a cada detalle que acontece en este instante invitándome a reconocer nuestra unidad indisoluble... Sois solo modulaciones momentáneas de la única sustancia que siempre ES, lo que YO SOY. Gracias.

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© 2020 Dora Gil

© Fotos Fran Carmona