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  • Dora Gil

¿TODO ESTÁ EN TI?

Actualizado: 11 de ago de 2019



"Todo está en ti", "No busques fuera", "El amor, la felicidad, la paz están dentro de ti"... Tantas veces hemos escuchado frases como estas, que casi se han convertido en tópicos y ni siquiera nos detenemos a contemplar lo que expresan. Suena bonito, algo así intuimos y, si así lo dicen, así será...

A veces, sin embargo, este tipo de afirmaciones, resultan difíciles de entender o asimilar. Pueden generar incluso una reacción de rechazo en momentos de sufrimiento en los que deseamos con fuerza que algo o alguien ahí fuera calme nuestro malestar o nos anime prometiéndonos una situación mejor en el futuro.

Mientras sigamos considerándonos un pequeño yo, separado de todo lo demás, limitado a un cuerpo, lo único que encontramos "dentro" es carencia, soledad, vacío y necesidad. Y es natural que no sintamos en nuestro interior esa supuesta plenitud, imposible en límites tan estrechos. Precisamente por eso es por lo que nos convertimos en buscadores de felicidad en los objetos, las relaciones o las situaciones.

"Mira dentro de ti, en ti está todo", escuchas que te aconsejan, pero cuando miras, sólo aparece desolación o miedo. Y concluyes que eso no es verdad, cerrándote a ese tipo de aserciones aparentemente tan espirituales y bienintencionadas pero que no resuenan para nada con lo que estás sintiendo.

Tienes toda la razón. Desde donde estás ahora mismo, eso no es verdad para ti. Está bien empezar por ahí. Estás sufriendo, lleno de frustración, de dolor o de rabia...Y todo eso que vives puede ser la puerta para abrirte a una perspectiva diferente. De hecho, esa es la gran invitación: detenernos a contemplar cómo todas esas emociones y pensamientos van y vienen, vivirlos en su intensidad, sin aferrarnos a ellos.

Poco a poco, si nos habituamos a observar y permitir esos movimientos, sin tratar de arreglar nada, vamos descubriéndonos como la consciencia amplia en la que las cosas van y vienen, la experiencia viva y penetrante de todo, sin identificarnos con las reacciones emocionales, las sensaciones o los pensamientos que nos atraviesan. En otras palabras, dejamos de concebirnos como objetos víctimas de otros objetos y nos descubrimos como la luz de la consciencia que ilumina y abraza todo.

Sólo desde esta experiencia de lo que somos, amplia, espaciosa, sin límites, esas frases que afirman que "todo está en nosotros" son ciertas y su comprensión surge desde dentro como una evidencia.

Desde la identificación con un yo separado, que se cree un cuerpo necesitado de otros cuerpos, objetos, situaciones, para ser completo, esas frases no son creíbles ni reales. Y quizás sea mejor no recurrir a ellas pues parecen invitarnos a pasarnos por alto nuestro malestar actual, a creernos poco espirituales por vivirlo o a sentirnos más limitados de lo que ya nos creemos al compararnos con otros que aparentemente ya lo tienen todo dentro de sí.

Permitámonos vivir en coherencia con este instante, abriéndonos amorosamente a la experiencia y sintiendo lo que sentimos. Quizás descubramos que, a través de ese malestar y contracción, la vida nos está invitando a reconocernos en nuestra verdadera naturaleza, como vida misma, como consciencia no limitada a un pequeño yo comprimido en un pequeño cuerpo, albergando emociones y pensamientos dolorosos que nos abruman al no conocer nuestra grandeza real. Quizás descubramos el inmenso caudal de amor que abraza toda experiencia sin condiciones.

Sólo desde ahí, fundidos con lo que somos, la verdad surge con fuerza desde la profundidad del Corazón. Y nada ni nadie puede arrebatarnos nuestra íntima certeza.


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© 2020 Dora Gil

© Fotos Fran Carmona