Buscar
  • Dora Gil

NACER AL INSTANTE PRESENTE



Recuperar la perspectiva del instante presente es el mayor regalo al que podemos acceder como humanos. Inmersos y sostenidos en la luz del ahora, podemos observar cómo el mundo de los objetos constantemente nos invita a invertir en ellos, tratando de alcanzar o evitar situaciones, interpretándolas o resolviéndolas.

Ese mundo de las cosas ejerce su hipnótica función de mil maneras. Nos lleva a pensar sin descanso recluyendo y disminuyendo nuestra consciencia en un reducto tan limitado que termina por ahogarnos. La separación y la confusión que sentimos nos revela que hemos aceptado pasearnos de nuevo por la perspectiva horizontal de la existencia, invirtiendo en sus formas nuestra preciosa energía.

No pasa nada, forma parte de nuestra aventura humana. Y la buena noticia es que, precisamente esas formas (situaciones, personas, objetos, sensaciones, pensamientos) en las que nos hemos encerrado provisionalmente, contienen el don de liberarnos.

Basta aceptar contemplarlas y vivirlas desde dentro, bajo la luz del AHORA, la perspectiva vertical de la existencia que todo lo envuelve y penetra.

Nacer al momento presente supone, simplemente, abandonar la horizontalidad en la que nos perdemos constantemente y aceptar sumergirnos en el océano luminoso del ahora, radiante de vida que nos envuelve y nos sostiene en este instante.

Soltar el tiempo, las historias, la información que nos ofrecen los sentidos, y mirar, más allá de ellos, la totalidad del espacio en el que las cosas van y vienen. Contemplar, por así decirlo, el cielo infinito que abraza y del que surgen las estrellas, en lugar de aislar cada una de ellas.

Para mí, la respiración es un regalo de la vida que me recuerda, cuando me pierdo en el mundo de los objetos, la perspectiva de lo profundo. Llenándome de espaciosidad, haciéndome soltar el apego a lo irrelevante, me sitúa en el inmenso corazón de la existencia, devolviéndome al espacio vivo del ahora, en el que todo es amado e incluido.


0 vistas